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martes, diciembre 02, 2014

AZORÍN EN LA RUTA DE DON QUIJOTE


A principios de 1905 los periódicos hablaban de la revitalización del comercio que podría traerles las celebraciones del centenario de El Quijote. Los periódicos publicaban disertaciones importantes sobre la figura del caballero cervantino y diferentes libros estudiaban la novela cervantina y a sus personajes.

El Quijote quedó como referencia entre los autores del 98. Condensaban el alma española en las andanzas del Caballero de la Triste Figura y su acompañante Sancho Panza y diversas publicaciones de Unamuno o Azorín hablan de ese espíritu español que estaba presente en la novela. Más tarde Ortega reflexionará sobre la obra, ya en el centenario de la segunda parte.

Ahora, nos acercamos nuevamente a la celebración de un nuevo centenario, que con artículos y noticias se va calentando en la prensa, esperando también la revitalización económica de algunos lugares, la venta de libros y de Quijotes de diversa índole.

En 1905 Azorín sale de viaje por la Castilla de El Quijote, recorre los lugares que son mencionados en el libro y aquellos que se suponen relacionados con la figura del caballero. Argamasilla de Alba, El Toboso y otros lugares cercanos componen La Ruta de Don Quijote que con su prosa fina y certera nos acerca Azorín. Lugares que parecen detenidos en el tiempo, que son todavía los mismos que recorrían Sancho y Quijote, que muestran a la vez el pasado y el presente de ese alma de España que buscaron siempre los del 98.

El libro de viaje de Azorín se diluía entre la prosa académica y propagandística sobre El Quijote y Cervantes. Mostraba los pasos que pudo dar el gran héroe español, ese héroe triste y derrotado como la misma Castilla, la misma España. Ahora la ruta de Don Quijote recorre toda la Mancha, cualquier pueblo, cualquier lugar, cualquier cascote, llamando, una vez más, a la revitalización del comercio de esta España triste y derrota.



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